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martes, 9 de junio de 2015

La última del año: Travesía primaveral por los Picos de Europa.

Esta travesía antes de iniciarla avisé que iba a ser la última de la temporada. Lo decía con la boca pequeña y con la intención de que para nada fuese así y surgiera alguna otra por sorpresa. Desgraciadamente, estaba en lo cierto y ahora me queda esperar meses hasta volver a catar la nieve.

Así, el escenario elegido para esta despedida fueron los Picos de Europa, sector que aún no había pisado en todo el invierno. De este modo nos dimos cita en el aparcamiento de teleférico para coger el primer viaje de la mañana. Ese día y sin que sirva de precedente, se apoderó de todos los miembros del club un ente británico que nos transmitió la puntualidad necesaria para no retrasarnos en la partida y menos mal porque anunciaban un día muy caluroso.

Inicio de la travesía con todo el recorrido al fondo.
En la parte superior del cable a las 10:15, iniciamos nuestra andadura en orientación noroeste hacia Cabaña Verónica por el camino clásico. A esa hora la nieve estaba aún bastante dura pero permitía avanzar sin necesidad de las cuchillas. A la altura de la Vueltona vimos una más que apetecible canal que desciende desde Peña Vieja, pero eso debería esperar para otra salida puesto que nuestro objetivo era el techo de Cantabria, Torre Blanca. De este modo, fuimos disfrutando durante algo más de dos horas y media de todo el recorrido que separa el Cable de C. Verónica. Fredo y yo no pudimos resistirnos a la tentación de realizar una primera bajadita por una nieve que nos atraía cual canto de sirena.

Alcanzamos Cabaña Verónica a las 12:45. En ese punto, Carmen y Pepe decidieron quedarse por la zona disfrutando de bajadas por la zona mientras que el resto continuamos en dirección oeste hacia nuestro objetivo. Alcanzado Cabaña Verónica (12:45) el grupo se dividió en dos: Carmen y Pepe decidieron quedarse cerca del refugio disfrutando de pequeñas bajadas por la zona.

El calor en este momento era agobiante, pero no bajabamos el ritmo ni un segundo. Así, alcanzamos la Collada Blanca rápidamiente. En este punto, Carlos flanqueo demasiado a la derecha el Jou de Sengros, pero de manera más que intencionada. Se había decidido por unanimidad muda cambiar el objetivo, Llambrión. Este cambio tenía una justificación más que razonable: mientras que Torre Blanca parecía un campo de minas por la cantidad de ascensos que se habían realizado por otros montañeros, el Llambrión, por el contrario, lucía inmaculado para nosotros.
Ascenso final a la antecima del Llambrión.






Con el ansia de estrenar semejante pala de orientación Este, fuimos salvando los 500 metros de desnivel que separan el fondo del Jou Trasllambrión de la cima. El calor y el mal estado de la nieve en ciertos puntos, que formaba zuecos en los esquís, hizo avanzar a un paso más lento del deseado. Los últimos 30 metros de ascenso eran un corredor de nieve que hubo que duperar con piolet y crampones.






Arista final hasta la cima.
A las 14:30, cumbre alcanzada (2646 m.), donde se aprovechó para hacer un descanso y comer un poco con unas vistas impresionantes de todo el macizo central de Picos, el ansiado Urriellu y de las montañas palentinas un poco más a lo lejos, una gozada.

Panorámica desde la cima. Naranjo de Bulnes, Tesorero y
Horcados Rojos entre otros.
Ya repuestos, era hora de volver a por los esquís e iniciar el descenso por una inmensa pala de orientación Este en la que dibujamos surcos a nuestro placer. En 10 minutos alcanzamos el fondo del Jou y de nuevo tocaba intercalar continuos ascensos y descensos hasta el refugio. A partir de Cabaña Verónica, la sensación era agridulce: zonas de nieve más o menos disfrutona intercaladas con auténticos patatales. Todo el descenso lo realizamos por el mismo camino de ascenso, por lo que era imposible perderse. Únicamente se debía prestar atención a no descender demasiado a la izquierda del camino para evitar posibles aludes de nieve de dos corredores que eran auténticas escupideras.

A las 17:15 me uní con el resto en el Cable para bajar en el teleférico, pero aún quedaron dos valientes que quisieron sortear piedras en la Canal de la Jenduda. No obstante, esa parte de la historia deberán de contarla los protagonistas creando su propio blog.

Video resumen:

Llambrión desde el cable from Eduardo Magaldi on Vimeo.

Datos técnicos de la travesía


Fecha: 12 de abril de 2015.
Hora Inicio: 10:15
Hora Fin: 17:15
Tipo Recorrido: i/v
Altitud Inicio: 1.850 m.
Altitud máxima: 2.646 m.
Desnivel: 430 metros
Tiempo Total: 7 h
Punto Salida: El cable (Teleférico Fuente Dé)
Orientación Subida: Primero N y se va girando hasta O.
Orientación Bajada: E  hasta cabaña verónica. S a partir del refugio.
Observaciones: Al realizarlo en una época tan tardía, el calor hace que la nieve a partir del mediodía se vuelva primaverona. Hubiese sido ideal comenzar el descenso dos horas antes aproximadamente.


Bibliografía:


Mapa.- http://raconstramuntana.blogspot.com.es/2010/06/picos-de-europa-pico-llambrion.html

lunes, 4 de mayo de 2015

Santificarás las fiestas (Bonus Track): Pico de la Miel y Castro Valnera desde Estación.

Nos volvimos de Pirineos, pero eso no significa que se acabaran nuestras esquiadas en Semana Santa.
Jonathan y yo, tras darnos una jornada de descanso y reflexión, quedamos en Santoña el lunes 6 con la intención de hacer la última del Castro de la temporada.
Comienzo del ascenso con los remontes al fondo.
Aparcados en la estación de Lunada a las 10:30, no perdimos ni un segundo para comenzar el ascenso a la derecha de los remontes. En 30 minutos y foqueando a media ladera, nos planteamos subir al Alto de las Corvas (1.563 m.) en primer lugar para disfrutar de las vistas desde este punto. El viento nos obligó a regresar rápidamente y, evitando perder altura, nos dirigimos al primero de nuestros objetivos, el Pico de la Miel. A las 11:45 ya estábamos en la cima, desde donde contemplábamos todo el valle del Bernacho, el Castro Valnera, La Cubada Grande, etc. y donde pudimos comprobar que la nieve estaba volando a pasos agigantados.
Al fondo el Castro Valnera y el tubo que posteriormente descenderíamos
Foto Jonathan A.
En ese momento, se nos junto otro travesero que había iniciado el trayecto solo, pero que, al comentarle nuestro “planning”, decidió sumarse a nosotros.
Ahora los tres, realizamos un descenso por una pala SE bien pronunciada hasta la cota de 1375 m. Ahí, dada la escasez de nieve, toca descalzarse los esquís y comenzar el ascenso a pie hasta el collado que divide ambos picos. A esa altura, vamos girando dirección SO sobre la arista que conduce directa a la antecima del Castro Valnera. Este camino se hace pesado, por la incomodidad de las botas, únicamente amenizado por los vistazos deseosos que dábamos al tubo que íbamos a descender.

Jonathan y yo en la parte alta del tubo.




Franqueando toda la arista, llegamos a la parte más alta del tubo a las 13 horas y, aunque estamos a unos pocos metros de la cima del Castro, elegimos quedarnos en este punto para comenzar el descenso. La salida es lo más espectacular al ser el punto más inclinado. La nieve está perfecta, por lo que los giros se empiezan a suceder de manera sencilla en dirección N hasta alcanzar el estrechamiento que inicia el tubo. Increíble, es la definición más correcta para esta canal de orientación NE que permite relajarse para encadenar un giro tras otro a lo largo de sus más de 450nm. de desnivel.
Yo descendiendo la parte final del tubo
Foto: Jonathan A.
Dadas las fechas y los días tan primaverales que han antecedido, nos encontramos con dos dificultades en nuestro camino. Casi en la parte final, en el último estrechamiento, en un punto deja de haber nieve y toca descalzarse para salvar unos pocos metros de Bojs. El otro punto comprometido fue unas grietas formadas por el corrimiento de nieve que nos obligó a prestar buena atención para no vernos metidos en una.
Comienzo del ascenso hacia el Pico de la Miel.
Llegamos al fondo del valle a las 13:45, momento que empleamos para comer al sol entre unos árboles antes de ascender de nuevo en dirección N hacia el Pico de la Miel. Esta progresión en continuas zetas se vuelve más costosa dado que la nieve empezaba a ponerse pesada debido a la alta temperatura. Tras 45 minutos, llegamos de nuevo a esta cima en la que quitamos las pieles por última vez para acometer el descenso final.





Ascenso donde se aprecia el estado pastoso de la nieve.
Foto: Jonathan A.

Comenzamos dirigiéndonos hasta la parte inferior del Alto de las Corvas para ya empezar a descender de manera más directa en dirección E por las pistas de la Estación de Lunada, hoy nada pisadas puesto que ésta no se ha abierto esta temporada. Llegamos abajo en menos de 10 minutos, por lo que a las 16:30 nos despedimos de nuestro compañero quien estamos seguro que volveremos a ver en otras ocasiones en esa zona.


Datos técnicos de la Travesía



Fecha: 5 de abril de 2015.
Hora Inicio: 10:30
Hora Fin: 16:30
Tipo Recorrido: Circular
Altitud Inicio: 1.270
Altitud máxima: 1.696
Desnivel: 430 metros
Tiempo Total: 6 h. 30'
Punto Salida: Estación de Lunada
Orientación Subida: SO
Orientación Bajada: NE
Observaciones: -

miércoles, 29 de abril de 2015

Santificarás las Fiestas: (3/3: Pico Forátulas desde Baños de Panticosa).

¡Y el Señor hizo al hombre a su imagen y semejanza! Y como todo sabemos lo gran esquiador que fue y es, nosotros simples mortales, nos limitamos a seguir humildemente sus enseñanzas...¡Amén hermanos!


Tercer día y último de esquí para Jonathan, Toño y para mí. La ruta ya estaba preseleccionada del día anterior, así que tras un desayuno en comuna, pusimos rumbo hacia los Baños de Panticosa.
Calzándonos los esquís tras el porteo.
Foto: Jonathan A.
Aparcamos las furgonetas en el parking situado enfrente del refugio de la Casa de Piedra. Este día comenzamos a funcionar a las 11:00 y con un nuevo travesero en el grupo, Duje. Tablas a la espalda, nos adentramos por la pista del GR11 que asciende por detrás del refugio por todo un bosque de abetos. Tras avanzar por cómodo camino durante 20 minutos, lo abandonamos para dirigirnos en dirección S. En cuanto la nieve empezó a ser continua, nos calzamos nuestros esquís con cuchillas y comenzamos a progresar sorteando piedras. Este avance fue arduo y lento dada la dificultad y el desnivel que se nos presentaba. No obstante, se fue superando poco a poco hasta encauzarnos por el collado en el cual la pendiente disminuía y la nieve se podía tratar mejor.






Puente sobre el barranco Brazato
Foto: Joserra M.
Continuamos ahora en dirección SE junto al barranco de Brazato. Alcanzada la cota de los 2.000 m y tras dos horas de progreso, encontramos un puente de nieve del que nos servimos para cruzar el río y proseguir a lo largo de todo el valle que ahora se abría ante nosotros. La menor cantidad de árboles, se tradujo en un aumento de las vistas, que ahora permitían ver toda la amplitud de la Hoyada del Brazato por la que discurríamos, los Picos Tablato y Serrato entre otros y, a nuestra espalda, todo el Valle de Panticosa. Sin embargo, nuestro Forátulas no se iba a dejar ver hasta casi el final del recorrido. Nuestro sentido cambió esta vez dirección S, donde se nos imponía una fuerte canal de unos 150 m. de desnivel. Al llegar arriba una nueva canal en la misma dirección que nos llevaba a hasta el collado situado a 2500 metros. Previamente, decidimos comer y reponer fuerzas mientras estudiábamos tranquilamente el mapa.



Reanudando ascenso.
Foto: Joserra M.
Reanudado nuestro camino, quedaba ese canal que empezamos a superar con zetas cada vez más pronunciadas. A falta de 30 metros, debimos cambiar nuestro material para progresar, canteando con las botas y piolet en mano, por la última parte que presentaba nieve más dura.







Toño en la canal anterior del collado del Forátulas
Foto: Eduardo M.
Ya en el collado, vimos todo el Valle que lleva de Sabiñánigo a Sallent a lo lejos. Desde esa cara O, nos dejamos descender a media ladera en dirección SO hasta llegar a los pies de nuestra cumbre. Una última canal en dirección NE que entre amplias zetas y una última progresión a pie debido a la fuerte pendiente final, nos llevaría hasta el collado antecima. Aquí dejamos nuestro material para realizar la última arista sin complicación alguna para alcanzar el Pico Forátulas (2.581 m.) a las 16:45. Nos dimos 15 minutos para admirar el mar de valles y cumbres que se abrían en todas direcciones antes de regresar a por los esquís.


Cima del Forátulas. Foto: Joserra M.
Primer descenso, pala con pendiente no muy fuerte con orientación N. Tras descender 150 metros nuestro descenso tornó NO para regresar de nuevo dirección N. La nieve en las zonas que quedaban sombreadas por el atardecer, comenzaban a endurecerse por lo que fuimos buscando el sol para aprovechar la nieve primavera que nos permitiría encadenar giros a nuestro antojo por la pendiente con inclinación permanente de unos 30º.
Llegamos a un pequeño llano donde tocaba adentrarse en el bosque pero donde se podía optar entre dos caminos. El descenso más hacia el Este más directo a los Baños de Panticosa o descender un poco más hacia el Norte con una pendiente un poco más tendida, en teoría. He de reconocer en este punto que me engorilé y decidí lanzarme en cabeza a la aventura por un pequeño ensanche que intuí en el bosque por la primera de las opciones. Encadené giros a lo largo de unos 50 metros de desnivel por una nieve perfecta, hasta que una gran multitud de rocas y la falta de nieve me obligaron a detenerme y tener que remontar lo descendido por mi cuenta.
Arriba me esperaban Isi y Toño, el resto ya nos habían alcanzado y habían proseguido por el camino del NE, más lógico dado lo que nos habíamos ido encontrando a lo largo del día. No obstante, esta última parte del descenso, últimos 400 m., no fueron nada cómodos. La dureza de la nieve y los obstáculos permanentes (demasiadas piedras entre árboles) a duras penas nos permitía girar y derrapar en los descensos.
Los últimos 100 metros hubo que descenderlos a pie con los esquís en la espalda. Al llegar a la furgoneta serían las 18:30 de la tarde y ya solo tocaba ducha, relax y una gran cena que nos pegamos todos en paz y armonía en el Restaurante el Embalse, en el Pueyo de Jaca.

Datos Prácticos de la Ruta


(c) Instituto Geográfico Nacional de España MTN25-0145c2/c4
Fecha: 4 de abril de 2015.
Hora Inicio: 11:00
Hora Fin: 18:30
Tipo Recorrido: Circular
Altitud Inicio: 1.640
Altitud máxima: 2.581
Desnivel: 941 m.
Tiempo Subida: 5 h. 15'.
Tiempo Bajada: 1 h. 45'.
Tiempo Total: 7:30 horas (porteo incluido)
Punto Salida: Baños de Panticosa (Ref. Casa de Piedra)
Orientación Subida: S-SE
Orientación Bajada: N-NO
Observaciones: Si tiene un nivel bajo de nieve, va a complicar mucho el descenso por las rocas y ramas que nos encontraremos en el bosque.



miércoles, 15 de abril de 2015

¡Santificarás las fiestas! (1/3: Aspe desde Aísa)

Tercer Mandamiento: Santificarás las fiestas. Pues ea, eso mismo nos propusimos unos cuantos amigos durante esta Semana Santa viajando al pirineo aragonés a realizar esquí de travesía. Se ve que esto le contentó al altísimo, que nos premió con unos días espléndidos.

Comienza el día con porteo
Foto: Toño C.

Así, el miércoles nos dirigimos a nuestro primer destino, valle de Aísa, donde atacaríamos al día siguiente el pico Aspe, el más alto de esta Sierra. Llegamos a distintas horas los 5 compañeros que realizaríamos esta primera actividad: Isi, Carlos Bilbao, Jonthan, Toño y Edu (Yo). Aparcamos las furgonetas en una de las áreas recreativas que hay en la pista que se adentra desde el pueblo hacia el valle en dirección norte. Al ser una noche despejada con un gran descenso de las temperaturas, todos tomamos la decisión de no madrugar para evitar encontrarnos con el rehielo de primera hora de la mañana.

Voy cruzando el río...




Una vez estuvimos desperezados y desayunados, abandonamos sobre las 10:45 nuestros vehículos al final de la pista (1450 m.) y emprendimos nuestro camino porteando todo el material a la espalda. Durante 30 minutos comenzamos a elevarnos de manera muy suave por el fondo del valle de Aísa hasta un punto dónde pudimos salvar el barranco de Igüer con saltos más propios de Robocop que de personas normales. Ya en el lado norte del valle, ascendemos de una manera más directa con unas preciosas vistas del pico Lecherín (para otra ocasión) y del pico Bozo, que flanquean nuestro objetivo, hasta alcanzar nuestra ansiada nieve a unos 1650 m. de altitud. Para entonces habíamos invertido una asquerosa poco agradable hora de pateo.
Empezando el foqueo dirección (N) hacia el embudo.
Ahora foqueando, pusimos dirección al conocido embudo del Aspe. Una vez alcanzado éste, a unos 1950 metros de altitud, ascendemos trazando continuas zetas a lo largo de la pala de entre 30-35º y de orientación NE. Aun siendo casi la una del mediodía, encontramos zonas sombreadas donde cantear con los esquís requería un esfuerzo extra. Lo mejor, cada segundo de respiro que nos tomábamos, era gratamente recompensado con unas vistas espectaculares de todo el Valle de Aísa.

Tras otro estrechamiento, salimos de esta larga pala (2350 m.) en la hoyada conocida como Las Llanas la cual salvamos con un ascenso a media ladera. Al otro extremo, coronando veíamos cada vez más cercano el Aspe.
Arista final hasta la cima.
Foto: Toño C.
A un buen ritmo, llegamos a la antecima y por delante solo nos quedaba una última pala de orientación E que, debido a los fuertes vientos y a la dureza de la nieve, optamos por descalzarnos y abandonar los esquís en ese collado para afrontar con crampones y piolet la última subida que lleva a la arista final. Solo Isi decidió apretar el culete y continuar con la progresión sobre los esquis (¡A este paso no amortiza los crampones!). Esta pala fue el peor recuerdo de todos, ya que unos esquiadores que descendían fueron soltando piedras de hielo que se precipitaban sobre nosotros. Tapándonos de todas las maneras posibles, salvamos la última pala y enfilamos toda la arista final para concluir en la cumbre a las 14:30 aproximadamente.

Panorámica cumbre Aspe (2.640m.)

Tras una muy breve pausa reconociendo otras cumbres cercanas (Bisaurin, Anayet, etc.) y con la cara larga de Isi por haberle privado de meterse para el pecho su pedazo de bocadillo, comenzamos a descender. Los primeros que pudieron disfrutar del descenso fueron Toño e Isi desde lo alto de esa pala que ya no estaba tan dura como en el ascenso.

Una vez estuvimos los 5 preparados, fuimos descendiendo Las Llanas haciendo pequeñas paradas para reagruparnos. Alcanzado el primer estrechamiento, una leve sonrisa y a disfrutar de la nieve primavera a lo largo y ancho de la pala con inclinación de entre 30 y 35º. En unos 10 minutos ya estábamos en el embudo que dejaba atrás esa increíble pala, pero aún teníamos por delante unos 350 metros de desnivel. Como siempre, Toño con su split fue el primero en llegar al mismo punto donde habíamos comenzado nuestro foqueo. Al alcanzarle Carlos y yo, empezamos a despojarnos de la ropa comentando la jugada. En ese momento, pasó Isi y nos advirtió que aún quedaba una lengua de nieve que se abría entre rocas y bojs hasta el mismo río. Así que, como no estamos para desaprovechar ni el más mínimo centímetro de nieve esquiable, continuamos tras él sorteando los obstáculos del camino.

Ahora sí, retorno de una media hora porteando el equipo hasta donde habíamos dejado los vehículos. Fin de la actividad a las 16:00.

Finalmente, accedimos al área recreativa donde pernoctamos la noche anterior para darnos el primer chapuzón en río de la temporada (esperamos que le sigan muchos otros pero embutidos en nuestros neoprenos, pero esta es otra película) y a comer todos juntos bajo el sol primaveral.


            DATOS PRÁCTICOS DE LA TRAVESÍA ASPE DESDE AÍSA


(c) Instituto Geográfico Nacional de España MTN25-0144
Fecha: 2 de abril de 2015.
Hora Inicio: 10:45
Hora Fin: 16:00
Tipo Recorrido: Ida y Vuelta
Desnivel: 1200 m.
Tiempo Subida: 3 horas 45 minutos.
Tiempo Bajada: 1 hora y 30 minutos.
Tiempo Total: 5 horas (porteo incluido)
Punto Salida: Final pista de Aísa.
Orientación Subida: NE
Orientación Bajada: SO
Observaciones: Recorrido sin complicaciones reseñables. Se aconseja no madrugar para evitar zonas de rehielo con mucha pendiente.